Capítulo 101.
El amanecer llega de manera inevitable.
—Randolf, te necesito aquí, te necesito a mi lado— susurra Alena al mismo tiempo que se encuentra a la expectativa de ver, a través de la ventana de su habitación, esa en la que habían compartido tantas noches llenas de pasión, algún indicio del regreso de su amado Alfa.
Habían pasado demasiadas horas buscando a la bestia y el amanecer solamente anunciaba que no habían tenido éxito.
—Necesito ser fuerte, necesito enfrentarlo— susurra Alena al mismo tiempo