BRYCE
En cuanto veo a América a punto de caer al suelo, corro en su dirección y logro sostenerla a tiempo, maldiciendo, la llevo hasta la cama, le hablo, trato de que reaccione, pero no me responde. Llamo a uno de los doctores de confianza que tengo en Texas, y espero paciente, le quito las flats, reviso su pulso, tengo la localización de Alene.
Gracias a Rupert y a los investigadores, los hackers que contrató ese hijo de puta, fueron un punto clave en esta situación, por lo que le debo una.