BRYCE
Mis manos se deslizan por el cuerpo de América, mi polla se endurece con los sonidos guturales que brotan de su garganta, una que terminó llena de mi semilla hace un par de días, su coño rosado y depilado como una actriz porno, enfilo la cabeza de mi miembro en su abertura. Enloqueciendo al ver como va desapareciendo al tiempo que ella chilla de dolor.
—Bryce —dice mi nombre de un modo que me provoca—. Duele…
Empujo todo lo que tengo hasta el fondo, la expando y ella grita.
—Te duele,