Despertar y verlo pegado a mi cuerpo día a día se está convirtiendo en mi mejor deleite.
Hoy viajamos a Lampang, solo espero que todo vaya como tengo planeado. Aunque se vea hermoso con los ojos cerrados debo despertarlo para llegar a la carretera antes que inicie el horario donde todo el mundo salga de sus hogares.
—Diego, despierta.
—Mmmm unos minutos más —pide haciendo un puchero adorable, ¡pero quien lo manda de calentón toda la noche!
—Entonces iré solo —Digo levantándome de la cama.
—¡No!