Selene se detuvo frente al restaurante al que Asher le había pedido que fuera. No entendía por qué le costaba tanto entrar y, por más que lo intentaba, no lograba sacarse de encima aquella extraña sensación.
¿Iba a pasar algo? ¿Qué era exactamente lo que le estaba ocurriendo?
Apartó esos pensamientos una vez más y, soltando un suspiro, entró al restaurante.
En cuanto Asher la vio, sonrió y se puso de pie.
—Te ves hermosa —la elogió.
Selene le devolvió la sonrisa antes de tomar asiento.
Asher vo