—¿Te gustaría que entrenáramos? —preguntó Dominic durante el recreo.
La pregunta tomó completamente por sorpresa a Selene.
—Claro.
Le sonrió y ambos se pusieron de pie.
Mientras caminaban hacia el dojo, Selene no podía dejar de mirarlo.
Ya no tenía ese ceño fruncido ni aquella expresión arrogante de siempre. En cambio, llevaba una ligera sonrisa dibujada en el rostro.
Eso también hizo sonreír a Selene.
A lo lejos vio acercarse a Asher y, por dentro, se dio una palmada en la frente.
Ojalá simple