Selene regresó a casa sintiéndose inquieta. Aquello nunca le había sucedido antes y le estaba resultando muy difícil encontrar una manera de lidiar con todas las cosas que estaban ocurriendo.
Miró el espejo de cuerpo entero de su habitación y se frotó la marca de la frente.
Esperaba que desapareciera antes de que amaneciera.
—¡Lo sabía!
Se giró para ver a Artemis de pie, con las manos en la cintura.
—Sabía que te encontraría aquí compadeciéndote de ti misma —dijo mientras arrastraba a Selene pa