Ares abandonó el inframundo sintiéndose satisfecho consigo mismo. Había trazado algunos planes secretos con Hades, y este le había prometido liberar a uno de sus demonios más temidos. Todo estaba saliendo a la perfección y aquello le encantaba.
Muy pronto, el trono del Olimpo sería suyo, y la muerte de la diosa de la luna sería su mayor satisfacción.
Apollo estaba sentado en su habitación cuando Ares apareció.
—He venido a escuchar lo que tienes que decir, Apollo. ¿Cuál es tu decisión? —pregunt