—¿Cómo te atreves a pronunciar semejante cosa ante mí? ¿Cómo te atreves a decirme que lo amas? ¿Acaso no tienes idea de que los hombres lobo y los dioses no tienen nada en común? Está prohibido tener relaciones con los lobos. ¿Qué crees que estás haciendo? —espetó Zeus, con una voz que reverberaba en las paredes mientras apretaba los puños con furia.
Selene se mantuvo firme, sin intimidarse.
—Lo entiendo, Zeus, ¿pero no hay nada que podamos hacer? No está del todo mal que los dioses sientan alg