Naya sintió como si su cabeza diera vueltas en una dimensión de 360 grados. Sintiéndose como si la hubieran electrocutado, le correspondió el beso, haciendo que Bryce sonriera. Él arrojó la toalla que tenía en la mano y profundizó el beso. Ya no podía contenerse más. La había anhelado desde el momento en que descubrió que era su mate. Su lobo lo había estado presionando para reclamarla como suya de inmediato, pero él había estado dudando. Hoy, ya no iba a contenerse.
Su lobo ronroneó en el inst