Vasil apretó la mandíbula y cerró ambas manos en puños a los lados de su cuerpo sin retirar la mirada depredadora del mísero hombrecito, se le asemejaba a una presa fácil, un pequeño bocadillo.
Sus ojos chispearon de tal manera que, incluso Richard con su borrachera supo que no era normal, que había algo siniestro y profundo en el pozo sin fondo de esa mirada, alguien más lo observaba desde los ojos del poderoso empresario. Una entidad desconocida.
El universitario apartó las manos del brazo d