Mundo ficciónIniciar sesiónCuando se levantó, estaba entumida de frío, se dio una ducha caliente y se abrigó lo mejor que pudo, se asomó por la ventana, el paisaje estaba más blanco que nunca, y fue cuando lo vio. Él estaba ahí, justo en el lugar en donde se terminaba el claro y comenzaba la hilera de pinos centenarios del bosque.
El lobo, su lobo, su salvador, esos grandes y expresivos ojos ambarinos con destellos dorados. Su pelaje plateado tenía rastros







