Las chicas ya estaban por salir cuando de pronto un hombre alto y de traje cruzó la puerta del salón de belleza. Todos los ojos presentes en el lugar se giraron para ver el monumento que acababa de llegar, incluso se escuchó algún suspiro entrecortado y disimulado de laguna fémina.
— ¡Vasil!, pensé que llamarías de nuevo, ¿Cómo supiste que estaría aquí?
Exclamó Helena sorprendida mientras sentía como sus mejillas seguramente adoptaban el mismo tono de su cabello, y de inmediato, sin darse cuent