Pov Leina
—Debo admitirlo, son buenas, muy buenas para engañar. Jamás pensé que un puñado de Omegas fuera capaz de esto, y solo por eso las felicito.
Apreté los puños a los costados, aún contando en mi mente el tiempo en que la chispa llegaría a la pólvora.
—Ahora, entreguen a la que ideó todo este plan y prometo que no serán castigadas.
Todas bajaron la cabeza sin decir nada, pero vi determinación y seguridad. Ellas estaban dispuestas a luchar esta vez.
—Yo lo hice—miré en dirección a Mar