Pov Leina
Nos encontramos ahora en la oficina del Alfa. Bastian anda molesto y todos lo pueden ver, pero a mí me vale; no me iba a quedar en la cama cuando ya me sentía bien.
—Mire aquí, mi señor; esta es la ruta que nos mandó nuestro informante.
Ava gruñó en mi mente al escuchar a la mujer decir "mi señor", cuando claramente es mío y no de ella.
Solo miraba cómo coqueteaba con mi hombre frente a mis narices, inclinándose sobre la mesa, que de por sí es pequeña, solo para mostrar un punto e