Pov Leina
Me encontraba ansiosa, nerviosa y no sé el porqué.
Mis dedos tararean sobre la madera pulida del tocador, mostrando claramente mi nerviosismo.
Las doncellas corren de un lado a otro, preparando telas, flores y quién sabe qué más cosas.
Me miro en el espejo y me veo riéndome de los nervios.
«Tranquila, lo harás bien, no es como que vaya a dejarnos plantadas; en dado caso, lo perseguimos hasta en sus sueños y luego lo guindamos de las pelotas grandes que tiene».
«Jajaj… Ava, no me ayuda