Pov Narrador
Las lágrimas de impotencia y rabia se deslizan de los ojos de Leina; aprieta sus puños hasta poner blancos sus nudillos.
En su mente, maldice a su madre más veces de las que podría desear.
—¡Ayúdame! Es lo mínimo que puedes hacer por mí después de abandonarme durante seis años. Es mi hijo.
Gritó a los cielos que se agitan sin cesar. En medio de las nubes negras, rayos de luz se filtran hasta la tierra, bajan como suaves cortinas, creando un fenómeno jamás antes visto.
El cuerp