Pov Narrador
Ava llegó al río. Sin detenerse, buscaba en él alguna zona de fango para poder ocultar su olor.
Vislumbró una a lo lejos, llegó hasta ella y comenzó a restregarse, llenando todo su cuerpo de lodo. Unos aullidos la hicieron detenerse en alerta, casi tropezando con sus propias patas.
Su corazón se aceleraba al ver el cielo mostrando los colores del amanecer; no aguantaría más.
Ya no podía soportar más.
Con los músculos gritando a mil y los lobos a solo nada de atraparla, logró llegar