Capítulo 49: Aparente paz en medio de la tormenta.
Cuando los llantos y gritos de Anette cesaron, el clima exterior volvió a una calma engañosa. Sin embargo, un frío penetrante y aterrador permaneció en el aire, helando los huesos de todos los seres en el bosque.
El viento susurraba entre los árboles, como si la naturaleza misma estuviera de luto. Las hojas secas crujían bajo los pies de quienes se movían con cautela, y el olor a tierra húmeda y hierba marchita llenaba el ambiente.
Anette, en cambio, parecía haberse quedado atrapada en un tranc