Los miembros del concejo estaban agitados, ansiosos ante la espera; ¡llevaban alrededor de una hora esperando la aparición gran alfa!, pero a este parecía que se lo había tragado la tierra y ninguno de ellos era capaz de ir a buscarlos e interrumpir lo que fuera que estuviera haciendo.
Finalmente, la gran puerta se abrió, provocando que todas las miradas se centraran en las dos figuras que ingresaban a la sala; la mano del gran alfa sostenía la de la pequeña mujer con delicadeza, pero demostran