Punto de vista de Arwen
Algo estaba mal conmigo.
Muy mal.
Porque cada vez que Kael Draven me tocaba… mi cuerpo reaccionaba como si lo reconociera.
Y eso era imposible.
Los lobos sentían vínculos. Los humanos no. Instintos primitivos, conexiones de sangre y destino que las manadas consideraban sagradas.
Pero yo jamás había despertado completamente mi loba. La mitad salvaje que debería vivir en mí permanecía dormida, sellada por alguna razón que nadie me había explicado nunca, y una loba dormida