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Capítulo 2: Un alfa al que le intereso

Durante toda mi vida, intenté tener una vida lo más invisible posible, porque sé que esta paz es una mentira y que si en cualquier momento fallo, entonces, seré cruelmente castigada, pero, no pensé que hubiese un momento en el que no sería posible evitar una desgracia.

Estoy agonizando, mi cuerpo duele y mucho, pero, no imploro que alguien me ayude, porque si quedo viva, seré desterrada o condenada a muerte por los hombres lobos.

Pero, ese lobo intenta sacarme del auto como si le importara mi bienestar cuando siempre he estado sola.

— No me saques, déjame morir aquí.

— El auto tiene una fuga, en cualquier momento va a explotar. No seas imprudente y tonta. No me arruines más la vida. — dice el hombre lobo.

Eso me hace reír, porque ¿con que derecho podría causar eso en la vida de un hombre lobo? Sin duda, es una broma pesada, así que, me aferro a una muerte rápida aunque con ello no demuestre mi inocencia, ya que, es algo imposible dada mi condición.

— ¡No quiero vivir! ¡Déjame morir aquí, después de todos, los muertos son buenos, los que estamos vivos son los que no! — grito enojada.

Pero, el hombre me saca con tanta facilidad, que aunque intento golpearlo, lo único que gano es que me dejé sentada en una banca desde donde puedo ver los tres autos involucrados en el accidente.

— ¡¿Qué sucede?!

— Seguramente los humanos tienen la culpa, siempre es así. — dice uno de los hombres lobos que miran el accidente pero, no ayudan en lo absoluto.

— Que terrible, es la asesina de mi escuela. — dice un chico mirándome con desagrado.

— Por eso mi padre está a favor que nos den a cada especie una escuela, los humanos son basuras llenas de celos, por eso, no les importa acabar con un alfa.

Nadie ayuda, ni siquiera se esfuerzan por entender que el accidente no fue mi culpa. Solo me juzgan por ser humana y lo detesto con todas mis fuerzas.

— ¿Qué será de los omegas como nosotros? ¿Tendremos que hacer la basura que hacen los humanos? — pregunta otro hombre lobo que tiene el color de ojos de un omega.

— Ni siquiera los menos favorecidos me tienen clemencia, es mejor morir. — digo intentando levantarme para ir hasta donde está el auto.

Pero, el hombre lobo entrometido, me agarra con fuerza del brazo, como si yo fuera su responsabilidad.

— Ignora lo que ellos dicen y no les des el gusto de dañarte solo porque es lo que desean.

— ¿Qué dices?

— Soy un hombre lobo, pero, reconozco mis errores. Ha sido mi culpa el accidente, así que, te voy a indemnizar. Ahora, no me haga sentir responsable de tu muerte porque por el accidente hablan mal de ti sin que sea tu culpa. — dice el hombre lobo.

Lo observo directamente, es entonces cuando me doy cuenta que es alguien muy atractivo, pero, internamente alejo ese pensamiento porque es gracias a un alfa que me encuentro en este problema del que no encuentro solución.

— No finja que le importa la vida de una humana, eso lo hace ver patético. — le digo con molestia y él me observa fijamente.

— ¿Qué pasa? ¿Por qué no puedo? — pregunta él como si estuviéramos en un tema de conversación relevante y con sentido.

— Si no puede hacer algo, háblelo con las personas de su manada y no baje su estatus salvando a una humana condenada. — digo con frialdad soltándome de su agarre.

Para mi desgracia, apenas intento levantarme, caigo al suelo y por eso, las personas a nuestro alrededor se burlan por mi incapacidad de morir o simplemente desaparecer de sus vistas.

— Que tonta…

— ¡Silencio todos! — grita el hombre lobo y todos obedecen.

Cuando pienso que se va a marchar, lo que sucede es algo extraordinario, porque en un mundo donde los hombres lobos nos ven como basura que no merecen ser tocados, él me carga en sus brazos y me lleva a un auto donde sigue cargándome.

— ¿Qué estás haciendo?

— Te llevaré al hospital. Es mi responsabilidad después del accidente que he provocado. — dice él y yo intento bajarme del auto.

Realmente deseo morir que enfrentarme a este desastre, porque seguramente me meterá en más problemas con los hombres lobos, es por eso, que intento saltar del auto, pero, el hombre lobo me inmoviliza.

— ¿Por qué tienes tanto deseo de morir? ¿Tan poco te quieres para actuar de esta forma? — pregunta el hombre lobo que parece saberlo todo.

— No finjas que te importo, los de su especie solo saben meterme en problemas y por eso, estoy sufriendo. Si se enteran que he chocado con un alfa, me matarán de una manera más terrible. — digo llorando.

— Tranquila, no van a matarte. Yo diré…

— Ningún alfa se preocupa por alguien que no es de su especie, así que, no me mientas. Ya he tenido el infortunio de crecerle a un alfa, así que, no quiero cometer el mismo error.

Él no me dice algo más, si no que, baja conmigo cuando llegamos al hospital, donde el personal se sorprende cuando me arrebatan de sus brazos y él me señala.

— Debemos revisarlo, alfa. Sufrió un accidente…

— No vine por mí, vine por ella, atiéndanla como si fuera yo. Tengo unos asuntos que atender y les aclaro, quien no la atienda correctamente o permita que se haga daño responderá ante mí: Brandon Jones. — dice él antes de regresar al auto y marcharse.

Todos quedan aturdidos, pero, no más que yo. Porque por experiencia sé que los alfas hacen lo que desean con el fin de pisotear a los humanos como yo y nunca se imponen ante otros para defendernos. Sin embargo, su orden es ley, porque me atienden de forma tan amable que por primera vez en mi vida, me siento alguien importante.

‘Ojalá fuera una mujer lobo, entonces, todo sería así siempre.’ Me digo mentalmente mientras los enfermeros me llevan al interior del hospital con una gran decepción al ver que no están atendiendo al alfa que anhelaban recibir.

Justo cuando me he resignado a que fue un sueño o que definitivamente ese hombre lobo no volverá, porque es normal que a un alfa no debe importarle lo que me pasa, vuelve aquí para saber cómo me encuentro y eso, me sorprende.

— Supe porque quieres morir, sospechosa de dos asesinatos y un intento de asesinato. — dice él.

Si antes me trataba bien ahora va a matarme por ‘asesinar’ a alguien de su especie.

Aunque espero que me diga groserías o que me saque a patadas de aquí, lo que hace es acercarse más a mí.

‘¿Acaso va a vengar a sus compañeros alfas?’ me pregunto mentalmente con miedo porque de inmediato, cierran la puerta donde me encuentro.

— Que nadie venga a esta área, el alfa Jones tiene un asunto que arreglar. — dice uno de sus empleados mientras comienzo a sentir una arritmia cardiaca ante el pánico que siento.

‘Dios, necesito tu intervención. Quiero morir, pero, no de forma tan cruel ni despiadada.’ Me digo mentalmente.

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