Mundo ficciónIniciar sesiónEsas palabras dichas por un hombre lobo que pertenece a la manada del tal alfa Jones, es suficiente estímulo para entrar en pánico.
— Señor, por favor… no me haga daño. Sé que quiero morir, pero, no deseo que sea de una forma dolorosa. — ¿Qué dices? — Impediste que muriera en el accidente de auto, también que me lanzara del vehículo donde veníamos, diste la orden de ser atendida bien y ahora vienes a matarme. Eso no es justo. — digo enojada. — El auto no explotó como me dijo el tonto de Alfred, lanzarte del auto no iba a matarte y si pedí que te atendieran bien, es porque debo responsabilizarme de tus heridas. — explica él. ‘¿Por qué me dice estas tonterías cuando va a matarme?’ me pregunto mentalmente. — Por favor, no me mate de una forma dolorosa. — No vine a matarte, Thalía. — ¿Cómo sabe mi nombre? — Resolveré tu problema legal. Nadie te va a acusar de asesina. Esa será mi disculpa por provocar el accidente donde fuiste herida. Si necesitas una ayuda adicional, debes decirme ahora, pero, si no tienes algo en mente, te dejaré una tarjeta que podrás mostrar ante cualquiera y te concederán un favor. ¿Es suficiente recompensa por el accidente? — pregunta él mientras saca de su saco la tarjeta. El miedo es reemplazado por confusión, después de todo, ¿Por qué se está esforzando tanto cuando no es necesario? ‘¿Qué dijo?’ pregunta mi mente intentando procesar lo que pasa. Con miedo, miro a mi alrededor, pero, eso solo hace que recuerde como los hombres lobos me humillan y acusan, mientras mi especie, no es capaz de defenderme, aunque me han conocido desde pequeña. ‘Dudo que esto sea algo bueno, debe tener una trampa, no tengo pruebas de ello, pero, tampoco tengo dudas de lo que es capaz de realizar.’ Me digo mentalmente. Siempre ha sido así, las personas a mi alrededor humanas o no, no me protegen. Así que, no comprendo porque me dice algo así. — Señor… — Brandon Jones. Ese es mi nombre. — Bien… Me quedo en silencio, porque es un alfa muy poderoso y conocido de Jerry. Así que, dudo que venga a ayudarme con algo así cuando involucran a un hombre lobo y yo… solo soy yo. — ¿Te asusta que yo sea alguien importante como hombre lobo? — pregunta él curioso. — No creo que me ayude, tu familia y la del señor Jerry son cercanas. — Tu exnovio. — dice él con una mirada que me dice que sabe todo de mí. — Sabes lo que sucede, entonces, ¿Por qué vas a ayudarme si solo soy una humana? No he recibido ayuda de mi especie, entonces, ¿Por qué un alfa tan ocupado me ayudaría? Aclaro, no los culpo, solo un tonto defendería a una persona que supuestamente quiso matar a un alfa cuando la sociedad es gobernada por ellos. Aun así, me siento mal, me siento completamente sola y señalada por algo que no hice, y también recuerdo que no puedo confiarme de quien sea que desee ayudarme aunque me diga que es con buenas intenciones. — ¿Aceptarás mi ayuda? Son dos muertos y un alfa herido. — Yo no lo hice, realmente no lo hice — digo llorando. Alguien toca a la puerta y aparece uno de los oficiales que me habían escoltado a la patrulla. — Pensé que había dejado claro que nadie podía interrumpir mi conversación. — Lo siento, alfa Jones, pero, debo llevarme a la señorita Elizondo para interrogarla… — Cuando mi abogado venga, podrá llevársela. Solo estando él presente es que ella responderá sus preguntas. — Está involucrada en dos asesinatos… — ¡Soy inocente! ¡¿Por qué no pueden darme al menos el beneficio de la duda?! — digo enojada. — Eso lo sabremos una vez nos acompañe a la estación de policía. Así que, por favor, no ponga resistencia. — dice el oficial con su mirada amarilla. El solo pensar que apenas entre a la patrulla y ellos enciendan la sirena anunciando por todo el camino que soy una criminal, hace que me aferre a la vaga ayuda de este hombre lobo extraño. — Yo no fui, deseé que desapareciera, pero, no lo maté. No asesiné a alguien, entienda eso, por favor. — digo en medio del llanto mientras recuerdo estos dos últimos días. — ¿A qué te refieres? — pregunta el señor Jones. — Él jugó conmigo, me usó y después me arruinó como quiso, pero, nunca me atrevería a dañarlo o a otros, solo dejo que la justicia divina haga lo suyo y por eso, no pueden culparme. — No comprendo, explícame que hizo él. Dudo en contarle, pero, si él no me ayuda que se muestra levemente interesado por mi destino, ¿a quién podría aferrarme? — Hace dos días, estaba bebiendo, me sentía la mujer más desafortunada del mundo, porque en la universidad no dejaban de tratarme mal incluso los humanos como yo. — Eso es normal, teniendo en cuenta que en este mundo donde los hombres lobos y los humanos pueden cruzarse en la calle, hay una línea notoria que divide ambas clases sociales. — informa el oficial con orgullo. — Pero, lo que a usted lo llena de orgullo, a mí me hace sentir incómoda y por eso, me fui a un bar hasta que incluso allí mi presencia incómoda. Por eso, me marcho en busca de algo mejor que hacer y eso es ver a mi querido novio. — ¿Fue cuando decidió matar a su novio? — Si dice una sola cosa más, me aseguraré de dejarlo sin cargo. — amenaza el alfa Jones, para después mirarme con intención de que siga mi relato. Dudo en contarle lo demás, después de todo, ahora me siento demasiado patética por creer que las cosas serían diferentes. — No tengo todo el día, Thalía. — Pensando en su hermoso rostro, creí que mis inseguridades desaparecerían, ya que un alfa este enamorado de una humana como yo, era lo mejor que podría pasarme. Fue por eso, que caminé rápido al punto que llegué a la mitad del tiempo que me tomaría. >> Sabiendo la clave de su casa, entro a esta tensionándome por la ropa que veo en el suelo, confundida, camino hacia las escaleras donde los gemidos se escuchan con más fuerzas. Sabía lo que significaba, pero, necesitaba verlo para aceptarlo. — Entonces, la infidelidad es el motivo de su acto… El alfa que le dejó claro lo que pasaría si hablaba, escribe algo en su teléfono y al poco tiempo el celular del oficial suena. Su aspecto cambia, la vitalidad se transforma en horror y por eso, sale como si estuviera por llorar. — No pueden despedirme, yo no he hecho algo malo. — dice saliendo rápido de mi habitación, mientras yo me sorprendo de lo rápido que cumple este alfa su palabra. — Continua, ya no tendremos interrupciones. — Seguí caminando porque mi Jerry no sería capaz de engañarme, pero, me engañé de la manera más tonta y por eso, terminé viendo así a Jerry con una mujer. Ni siquiera ahora recordando como sus cuerpos chocaban, porque estaban teniendo sexo, me siento capaz de hacerle daño. Yo no soy una criminal. — No dudo de eso. ¿Ellos se dieron cuenta de que estabas ahí? — Gimotee del dolor y eso hizo que los dos me noten, pero, eso no detiene al hombre que supuestamente era mi novio. Jerry, continuo con su ataque sexual mientras estaba mirándome fijamente, los dos aúllan causando que cubra mis oídos, para después ver como la mujer se burlaba de mi desgracia mostrándome sus ojos amarillos anunciándome que ella si es una loba. — ¿Qué pasó después, Thalía? — Me preguntaron si pensaba unirme a ellos o si seguiría siendo la aburrida humana que ni siquiera tiene interés por complacerlo sexualmente. Recordar eso hace que llore como una tonta y por eso, el alfa me entrega un pañuelo que recibo amablemente. — ¿Alguien se dio cuenta de ello? — Parece que aullaron para reunir a sus amigos, porque apenas salgo, hay varios lobos reunidos para presenciar mi humillación y yo impotente le grito que todo lo que me han hecho, me lo iban a pagar. Del dolor y la humillación aseguré que acabaría con ambos, pero, fueron solo palabras llenas de enojo. Yo no los dañé. — Tienen pruebas visuales para acusarte, pero, tranquila, creo en tu palabra y mi abogado también, ellos se harán cargo. Solo te pediré una cosa: no te acerques a Jerry, él no se quedará de brazos cruzados y tú eres su objetivo. ¿Realmente cree en mí? Además de escucharme, ¿está intentando consolarme? ¿Es eso posible?






