Capítulo 35. LA ROSA QUE APRENDIÓ A FLORECER EN CENIZAS.
Capítulo 35. LA ROSA QUE APRENDIÓ A FLORECER EN CENIZAS.
Primera Noche: El Precio de la Traición
El campamento de Margaret olía a sangre seca y a promesas rotas.
Valerya yacía en el suelo de tierra apisonada de la tienda que compartía con Seirian —había compartido, corrigió su mente en medio de la neblina del dolor— con la garganta ardiendo como si hubiera tragado brasas. El veneno no era mortal, lo sabía. Margaret era demasiado calculadora para desperdiciar un peón útil. Pero era ejemplar. Un