CAPÍTULO 37: LA SEMILLA DEL SILENCIO.
CAPÍTULO 37: LA SEMILLA DEL SILENCIO.
Cinco años después del sacrificio de Aldric
El silencio tenía peso. No la ausencia de sonido, sino algo más denso, más intencional. Como si el mundo mismo contuviera la respiración, esperando.
Aurora lo sentía cada mañana, al despertar en sus aposentos de la Torre de la Corona Unificada. La conexión con su hermano —no rota, nunca rota, solo... transformada— pulsaba en su pecho como segundo corazón. Aldric estaba ahí, en algún lugar del Vacío. Vigilando. Con