Luciana estaba tratando de asimilar lo que Ignazio acababa de contarle. No podía creerlo. No la parte en la que le dijo en todos los negocios turbios en los que Rodolfo estaba involucrado, eso no le sorprendía ni un poco, aunque él siempre lo había ocultado muy bien. Sino la parte en la que le contó que el inspector Bellini por fin tenía las pruebas suficientes para arrestarlo.
—Esta vez no saldrá libre pagando una fianza —dijo Ignazio—. Son demasiados cargos en su contra y las pruebas son clar