Luciana levantó la mirada al escuchar la puerta abrirse y sonrió al ver a Ignazio de pie allí. Él cerró la puerta con el seguro y se acercó a ella en unos cuantos pasos.
Soltó un gritito cuando él la tomó de la cintura y, sin previo aviso, la levantó sobre la mesa. Su mente fue de inmediato a lo que había sucedido allí, una semana atrás, y se sonrojó.
Ignazio le dio una traviesa, como si pudiera leer sus pensamientos. Luego se inclinó y la besó. Al igual que cada vez que pasaban algunas horas