34. Dos cuerpos y un cama.
Ana no quería pensar en las consecuencias de lo que estaba a punto de hacer, se sintió abrumada por la cantidad de emociones que la invadieron y los estímulos externos fueron demasiados. No quiso contenerse, estaba harta de eso, por primera vez en su vida se lanzaría de cabezas sin pensar por un solo momento las consecuencias, así que tomó la camisa de hombre y se la quitó de un solo tirón.
Con las palmas de las manos acarició los pectorales y la sensación de los bellos en su piel la excitó, as