32. Los servidores.
Eduardo se había apartado después de que Ana terminara de calmarse.
—¿Por qué dices que creería que estás loca? —le preguntó él acariciándole en antebrazo y Ana le mostró el celular.
—Mira, no hay registros de llamadas. Lo más probable es que esté teniendo alucinaciones —Eduardo tomó el celular, aún seguía arrodillado frente a Ana y lo checó por un momento.
—Tal vez es por lo viejo que está que no aparecen los registros —Ana lo empujó por el hombro y le arrebató el teléfono.
—Solo necesito dorm