Maeve
Después de despedirme de Clau y Sarah que se dirigían a sus cuartos de la universidad, entré a mi casa esperando encontrarme con la calma habitual de mi hogar.
Pero, apenas puse un pie en la sala, un sonido interrumpió el silencio: una risita sutil, pero claramente audible. Me detuve en seco, el corazón palpitando con fuerza mientras trataba de averiguar de dónde venía ese sonido.
El shock se apoderó de mí cuando vi al profesor Rogers salir de la habitación de invitados, vistiendo solo bó