Maeve
La emoción de una noche de chicas burbujeaba en mi interior mientras salíamos del apartamento, listas para despejar nuestras mentes de cualquier estrés o preocupación. Clau se había autoproclamado nuestra guía está noche.
—Chicas, descubrí un lugar nuevo para ir a bailar que parece increíble, —canturreó ella mientras caminábamos hacia su auto.
Sarah, desde el asiento del acompañante, puso una lista de reproducción, la música empezó a sonar, y no tardamos en cantar a coro, riendo y bromean