Maeve
Me quedé quieta, la sorpresa y el rubor subiendo a mis mejillas.
No esperaba que nadie nos descubriera, y mucho menos que el profesor Rogers fuera el que lo hiciera. Traté de mantener la compostura, buscando rápidamente en mi mente una respuesta adecuada.
—Profesor, lo siento si... —empecé, pero me detuve, no estaba del todo segura de qué decir.
—Esto es algo que debería decirle al rector de la universidad. Lo que ustedes dos hicieron va en contra del código de conducta de la institución,