Kane
La puerta de mi apartamento se cerró con un clic suave detrás de mí, un sonido que marcó el fin de la noche de una manera mucho menos grata de lo que habría querido.
El eco de ese clic resonó en el espacio vacío, mezclándose con el zumbido tenso de mis pensamientos. La imagen de aquel chico, con sus manos y sus labios sobre Maeve, seguía grabada en mi mente, provocando que mi cuerpo aún temblabara con una mezcla de adrenalina y rabia.
Sin pensarlo, arranqué la ropa que llevaba puesta, como