Maeve
Podía sentir la mirada de Kane quemando en mi espalda.
Pero este era mi momento para demostrar que no solo era digna de Kane, sino también digna de ser su Reina.
El vampiro era alto, con músculos grandes que indicaban su poder. Su mirada estaba fija en la mía, buscando algún signo de debilidad, pero me mantuve firme, mi postura despreocupada.
—Está muy segura de ganar esto, ¿no es así? —su voz era un susurro desafiante que intentaba desestabilizarme.
—Más segura de lo que tú pareces estar