A pesar del tiempo que había pasado y en las condiciones que había estado Dixon, Clara no podía evitar pensar que el lobo no había perdido toda su forma. Si, había perdido peso, pero eso solo enmarcaba más el juego de músculos que adornaban toda su figura y que habían sido esculpido a lo largo de los años. Y el agua que corría por su piel hacía que se vieran realmente agradables.
No podía negar que estaba reaccionando a él. Ella era su mate después de todo, y había estado sin actividad sexual d