Un quejido agudo se escuchó desde afuera y los tres lobos se erizaron. Ethan estaba pálido esperando fuera de la habitación. Por su parte Dixon tenía cargado sobre un brazo a Fenrir que estaba temblando de los nervios.
Quién les hubiera dicho a ellos que, a solo un año de completar el enlace con su mate, esta estaría teniendo un parto en ese momento. Y ellos más aterrados de que le pasara algo, no podían estar.
Dixon parecía el más tranquilo de los tres, pero nada más lejos de la realidad. Pens