Además de todo hubo una cosa más que Clara supo. Tentar demasiado a sus mates era contraproducente y bien lo supo cuando fue arrojada en la cama con un poco de rudeza y el cuerpo grande de Dixon se posicionó sobre ella presionándola contra el colchón y apoderándose de su boca con un ansia que la mareó. La lengua de él se introdujo en su pequeña cavidad y buscó la lengua de ella enrollándose de forma demandante.
Clara solo pudo gemir y contorsionarse debajo de él. La saliva inundaba su boca que