Clara no protestó cuando él se la llevó cargada sobre su hombro como si fuera un simple costal de papas, y no su mate, la loba que la Diosa Luna le había enviado, pero no tenía energía para molestarse más con aquellos dos lobos idiotas sin una neurona en la cabeza. Vio como Ethan se quedaba parado dejándolos ir y no parecía para nada complacido, de seguro quería llegar a más, sin embargo, él se había pasado con su lengua y ahora en consecuencia su sexo estaba completamente hinchado e irritado.