Capítulo 21.
La sala de entrevistas estaba impregnada de una tensión palpable. Las luces tenues resaltaban los rostros expectantes del público, que se agolpaba en sillas de terciopelo rojo. El aire estaba cargado, como si cada persona contuviera la respiración, esperando el próximo giro en la conversación.
Inicialmente la entrevista se trataría del reconocimiento que recibieron, pero todos estaban expectantes por una sola pregunta.
Génesis Blackwood, sentada con elegancia en un sofá de cuero, mantenía su