Capítulo 123.
—Un segundo estaba de pie. Pidió sentarse, pero se desplomó y no sabemos qué pasó —explicó Lina con el móvil en la oreja, pidiendo al médico estar disponible. Su voz temblaba ligeramente, reflejando la urgencia de la situación.
—Florence, abre los ojos —Anthony le acarició el rostro con cuidado, sus dedos temblorosos recorriendo la fría piel de su esposa. Tenía el pulso acelerado, pero debía actuar con calma. Sentía el peso de la responsabilidad aplastándolo, pero no podía permitirse perder la