La primavera en los Pirineos no llegó con suavidad; irrumpió derritiendo la nieve acumulada en torrentes furiosos que bajaban por las laderas, lavando la tierra como si el bosque mismo necesitara purgarse.
Para Larissa, el nuevo comienzo olía a pino mojado y a pan recién horneado en el hogar comunal. La reconstrucción de la manada había traído un orden diferente. En esta nueva época donde las jerarquías ya no eran cadenas impuestas por la ley o el estatus, los alfas y omegas coexistían bajo acu