Las luces que permanecías apagadas se encendieron de golpe.
_ Buenas tardes a todos _ se escuchó al fin la gruesa voz de Vincenzo Corpa quien se encontraba de pie en el lugar mirando a todos los presentes con la solemnidad que lo caracterizaba, a su lado estaba de pie como una reina que viene a juzgar a sus súbditos, Dana _ gracias por venir para poder ser testigo de todo lo ocurrido. Mi hermosa esposa y yo hemos sido víctimas de un cruel atentado, como ya todos saben, pero… ya ven cómo resulta