Mariana había llegado a la casa como si fuera una reina, ella creía que había conseguido un patrocinador de mucho dinero, alguien que la ayudaría a salir adelante y que por supuesto costearía tanto su costoso estilo de vida como su futura venganza.
El problema se le presentó al atravesar el umbral de la puerta. Por la hora, ella no había notado la desastrosa fachada del exterior, pero, el interior fue perfectamente percibido por la joven, quien de inmediato quiso retirarse de ese espantoso lugar