En el último piso de un imponente edificio, Demetrio Valles lidiaba como podía con los conflictos que se le vinieron encima tan solo asumir la presidencia y el control del conglomerado Corpa. Los socios comerciales no estaban nada de acuerdo con la manera en la que el viejo se había hecho con el poder, y no estaban dispuestos a comprometer sus patrimonios con personas de moral tan dudosa, por no decir inexistente.
Ahora, las compañías estaban atravesando diferentes tipos de dificultades, entre