Vincenzo había ido a la iglesia, él era el encargado de informar a las dos muchachas el momento en que los novios llegarían al hotel. Claro que Anahí había intentado colgarse de él, pero uno de sus guardaespaldas se lo había impedido, acto que no pasó desapercibido para nadie. La mujer escupía fuego por la boca del enojo que tenía. Lo que su esposo le estaba haciendo era sumamente humillante, pero él se encargó de dejar en claro que se pensaba divorciar.
La señorita del valle no pensaba dejarlo