Hugo Mills miraba asombrado la imagen de su hija mayor casi muerta. Él recordaba perfectamente ese día. Necesitaba que Dana fuera a la oficina a buscar unos papeles que eran de gran importancia y quería que Mariana comenzara a empaparse de todo lo relacionado con la empresa por lo que le había pedido que la acompañara. La joven se había negado categóricamente, pero él la obligó a subir al auto. Recordaba el pánico que se podía apreciar en el rostro su hija menor, siempre había pensado que se de