Leah:
Me senté en la camilla como pude, mi vista estaba borrosa y mis ojos se sentían pesados.
¿Donde estoy?
—Leah —frente a mi apareció Fernando— ¿estas bien?
—Si.. —mire mis manos— Roxanne, debo irme con mi hija.
—Espera un poco, estas débil.
—No me importa, tengo que ir con mi hija.
Como pude me baje de la camilla y sentí un leve mareo, pero eso es lo menos que me importa ahora, tengo que regresar con mi hija.
Me aferre a Fernando y solté mi llanto, la imagen de mi hija sobre esa camilla