Marcelo:
Termine de ponerme el saco, miraba a Leah arreglarse su cabello, me encanta observarla hacer eso, la dedicación que le pone a ese hermoso cabello es fascinante.
Siempre lucía hermosa, recién levantada, con ojeras, en pijama, en modo ama de casa, como gerente. En todos los aspectos ella era hermosa.
—¿Estas listo? —me preguntó.
—Lo estoy, iré por las llaves.
Salí de la habitación, Roxanne venia tallando sus ojos, era muy temprano, la tome en mis brazos y ella se aferró a mi cuello c