POV Killian
El coche avanzaba por la carretera, pero para mí era como si el tiempo se hubiera detenido.
Estaba en el asiento trasero, con Amara recostada en mis brazos, y cada segundo era un golpe, una tortura que me arrancaba pedazos.
El conductor aceleraba todo lo que podía, los cláxones sonaban a lo lejos, pero el sonido que dominaba mis oídos era otro: su respiración débil, irregular… casi inexistente.
—Amara… quédate conmigo, por favor —susurré, apretando su mano fría contra mi pecho, como