Capítulo 38 — “Eres mía, Amara. No importa lo que pase en dos días.”
POV Amara
El pasillo estaba sumido en penumbra, iluminado apenas por las lámparas débiles que parpadeaban de vez en cuando.
Y él seguía allí.
Killian no se había movido. Estaba de pie, a pocos metros de mí, apoyado contra la puerta contigua como si fuera dueño del lugar, como si cada centímetro de aquel pasillo le perteneciera.
Mis dedos temblaban. Mis piernas parecían incapaces de decidir si corrían hacia dentro del apartamento o si se quedaban clavadas en el suelo, atrapadas por esa mirada.
—N